martes, abril 17

Estar presente en la existencia



rimas

dispersas

notas

de agonìa

angustiadas rimas

que giran

flotan

desprendidas

corresponden

a vivir

talvez

corresponden

a un llamada

inquietante

verso

corto

de

existencia

pasible

melancolìa

aparte de

existir

gotas

musicales

despertar

en silencio

alegrìa

encontrar

la soledad

descubrir

el llamado

brillar en la distancia

así transcurre

grita sin cautela

estar en algùn

lugar

bendición

apasiona

las imàgenes

para soñar.



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To be, or not to be: that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, 'tis a consummation
Devoutly to be wish'd. To die, to sleep;
To sleep: maybe to dream: ay, there's the rub;
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
Must give us pause: there's the respect
That makes calamity of so long life;
For who would bear the whips and scorns of time,
The oppressor's wrong, the proud man's contumely,
The pangs of despised love, the law's delay,
The insolence of office and the spurns
That patient merit of the unworthy takes,
When he himself might his quietus make
With a bare bodkin? who would fardels bear,
To grunt and sweat under a weary life,
But that the dread of something after death,
The undiscover'd country from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all;
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o'er with the pale cast of thought,
And enterprises of great pith and moment
With this regard their currents turn awry,
And lose the name of action. - Soft you now!
The fair Ophelia! Nymph, in thy orisons
Be all my sins remember'd.


(Ser o no ser: he aquí la grande duda.
¿Cuál es más noble? ¿Presentar el pecho
de la airada fortuna a las saetas,
o tomar armas contra un mar de azares
y acabar de una vez?... Morir... Dormirse...
Nada más, y escapar en sólo un sueño
a este dolor del alma, al choque eterno
que es la herencia del alma en esta vida.
¿Hay más que apetecer?... Morir... Dormirse...
¡Dormir?!... Tal vez soñar... Ahí está el daño.
porque ¿quién sabe los horribles sueños
que pueden azorar en el sepulcro
al infeliz que se abrió camino
de entre el tumulto y confusión del mundo?
A este recelo sólo, a este ¿quién sabe?,
debe su larga vida la desgracia;
si no, ¿quién tolerara los reveses
y las burlas del tiempo? ¿La injusticia
del opresor y el ceño del soberbio?
¿Las ansias de un amor menospreciado?
¿La dilación de la justicia?... ¿El tono
e insolente desdén de los validos?
¿Los desaires que el mérito paciente
tiene que devorar... cuando una daga,
siempre a su alcance, libertarle puede
y sacarlo del afán?... ¿Quién sufriría
sobre su cuello el peso que le agobia,
gimiendo y jadeando hora tras hora,
sin ver el fin, a no ser que el recelo
de hallar que no concluye en el sepulcro
la penosa jornada... que aún se extiende
a límites incógnitos, de donde
nadie volvió jamás... confunde al alma
y hace que sufra conocidos males
por no arrojarse a los que no conoce?
Esa voz interior, esa conciencia,
nos hace ser cobardes: ella roba
a la resolución el sonrosado
color nativo, haciéndola que cobre
la enferma palidez del miramiento;
y las empresas de más gloria y lustre,
al encontrarla, tuercen la corriente
y se evaporan en proyectos vanos.)


William Shakespeare
HAMLET - ACTO III, escena I
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sábado, abril 7

Sueño

Sentado el un rincón ajeno al polvo, sincero en el descanso, contempla una vida participe extraño de la tragedia de existir. Escribe en nubes grises y ocultas la visión de la penumbra.

Una mujer, maravilloso ángel nocturno aparece en un sueño, confiesa ante un altar visión de muerte desprendida por una pared, siguen sus pasos, dejan llagas en su espalda ¡blasfemias! ¡injurias! ¡pagaras con la vida! silencio.

Nadie comprende su risa, nadie siente sus manos pálidas de alegría, el visitante rodea su almohada, sopla en su oído dulces notas, melodías brillantes, acordes oníricos se tejen, el grito dulce y seco es audible, golpe musical en las paredes.

Palabras, intento de configuración de las ansias, la melancolía no es permitida en el mundo de esta joven victima, inocente ser de hermoso cabello y sentimiento puros, incontenible crimen no se un ángel en la noche antes de sentir la pasión del otro mundo.

El observante continúa dando vida a la tinta, el calor del cuerpo sube a la memoria; siente en la niebla obscurecer su visión.

La hija del espanto y la opulencia, no puede salir, reja despierta impide ver sus pasos en la hierba seca, mentes ajenas le inyectan vida en las mañanas, lluvia artificial en su cuerpo, lagrimas frágiles en su conciencia, un níveo pétalo cubre su cuerpo, las heridas no sierran, solo gotean en la melancolía de Beethoven.

Risa, no es mas que un recuerdo, una imagen en un violín pétreo, su bello rostro nunca pudo iluminarse, sentía penumbras en su cabello, eran largas y obscuras, la noche, su reflejo.

En el aire una marcha fúnebre se teje en silencio, goteando crece en vida, !vida! no existe lamento terrible en sentir su ausencia, total desierto y angustia.

Sentir la brisa, tomar el aire puro sin golpes de maldad, acaecimiento de la esperanza, contemplación inútil, codicia más ávida.

Más se puede esperar de la pluma del escriba.

Desaparecen las sombras del lecho indefenso, sonrisa visible, la piedad consigue el efecto, las paredes no aguardan a las visiones, querubines de alas negras cruzan la mirada con el visitante, visión nublada.

Aturdido por la dama, abatido por sentir su sonrisa, destina sus miedos a conservar la cordura. Intenta comenzar otra página, cruza las líneas aguando la fatiga de la gloria.

Toma su mano, grita con ella, agita la miseria de ambas estelas, sintaxis mal escrita, dejan de lado las visiones de tragedia, cuentan las horas con reflejos de luna.

Miran mi imagen y tiemblan, la pesadilla nos envuelve, mirada congelada, tinta condensada; sangre extendida en el papel. Visiones de sueños.

ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº

IMITACION DE SHAKESPEARE.

¡Mañana, si, mañana, i aun mañana!
I despues de ese seguirá otro dia,
Corriendo todos con tenaz porfía
A perderse en la inmensa eternidad!
Así pasan fugaces nuestras horas!
En su curso monótono i medido,
Alumbrando al camino que al olvido
Conduce a la doliente humanidad.

Apenas llega un dia i desvanece:
Efimero cual él otro le sigue;
I eterno el tiempo en su tarea prosigue,
Arrojando a la nada lo que creó.
I el hombre, convidado misterioso
De ese festin de muerte, pasa vano,
Como de arena imperceptible grano.
Que el viento del desierto levantó.

Como un sueño pasar mira vida:
La juventud se le presenta bella,
Guiado por la esperanza, dulce estrella,
En la frente la aureola del amor:
La copa de la dicha le presenta;
I al acercar a ella el labio ansioso,
Mira quc desparece; i pavoroso,

Se levanta un espectro aterrador:
Es la vejez, que en su marchita mano
Lleva el caliz amargo de la vida;
A gustarlo le obliga; i escondido
Encuentre allí la triste decepcion.
El espectro, con dedos descarnados
Arranca ya las flores de su frente,
Su Eden convierte en páramo inclemente
Destrozándole el prisma de ilusion:

I cuando con su nliento emponzoñado
Marchitó la esperanza lisonjera;
Cuando vió que la grata primavera
Con su lúgubre nombre oscureció,
Cuando perdida ya las ilusiones
Disipados los sueños de ventura,
Solo quedan acento de amargura
A su voz que el dolor enmudeció;

En ellos a la muerte invoca, ansioso;
A esa amiga fatidica i sombría,
Que alargando al mortal su diestra fria
Lo conduce al asilo postrimer.
iOh existencia! luz breve i fujitiva ;
O mas bien sombra triste, errante i vana;
Comparable al histrion que se engalana
En hora fujitiva del placer;

A quien todos escuchan un momento;
Que durante un instante se envanece,
I que pasado este desparece
Para entrar en su propia oscuridad.
Te asemejas al cuento que un demente
Relata en su delirio turbulento;
Lleno de ruido, furia i movimiento!...
I encierra solo oscura vaguedad!

DOLOR

Canst thou not minister to a mind disens'd;
Pluck from the memory a rooted sorrow;
Raze out the written troubles of the brain;
And with the some sweet oblivious antidote,
Cleanse the stuff'd bosom of that perilous stuff
Which weighs upon the heart?
Macheth.


¿No te es posible, dí curar el alma,
Desarraigar un hondo sentimiento,
Estirpar del cerebro un pensamiento,
I la razon volver su antigua calma?

¿No te es posible administrar, prudente,
Algun suave antídoto de olvido
Que limpie el pecho de dolor henchido,
I que amortigüe el corazon doliente?

¿Qué existencia maldecida
Fué la que el cielo me diera,
Que a luchar solo naciera
En borrasca embravecida?

¿Por qué veloces pasaron
Los años de la inocencia,
I en dolorosa esperiencia
Sus ilusiones trocaron?

¿Qué se hizo la ciega fé,
I la sublime confianza,
I aquella grata esperanza
Que en el destino cifré?

¿Por qué la naturaleza
Miró al traves de un crespon?
¿Por qué no hallo una mansion
Que disipe mi tristeza?

¿Qué quiere esa nube negra
Que cual un fúnebre velo
Me cubre el azul del cielo
I el sol cuyo rayo alegra?

Iel viento que triste jime
Sacudiendo mi ventana,
¿Qué tiene? ¿por qué se afana?
¿Acaso un dolor le oprime?

I esa campana que llora
¿Qué nos quiere? ¿llama a alguno?
Me angustia su eco importuno,
Pienso que sufre e implora.

En todo encuentro pesar,
No hallando solaz en nada;
I mi cabeza agoviada
Quisiera ya reposar.

Mis ilusiones pasaron
Con mis años halagüeños;
I mis dorados ensueños
Cual humo se disiparon;

Todo en la vida perdió
Para mi su dulce encanto
I en hondo mar de quebranto
Mi corazon se anegó.

En otro tiempo gozaba
En la amena soledad;
Léjos de la sociedad
Mi espíritu se estasiaba;

Mas; oh dolor! ya no encnentro
En su seno bienestar;
Allí me sigue el pesar
Con su semblante siniestro.

Por do quiera ya mis ojos
Solo en sepulcros se fijan;
I a doquier que se dirijan
Descubren tristes despojos:

En la sublime creacion
Contemplo solo un osario;
Do se alzan en su sudario
La muerte i la proscripcion:

Ellas llenan mi existencia,
I cual esfinjes sombrias,
Me acompañan en mis dias,
lnmobles en mi presencia:

Oscurecen el pasado,
Llenan de duelo el presente,
I el porvenir a mi mente
Lo presentan desolado.

Consume mi alma el dolor,
I mi cuerpo se aniquila,
I ya mi razon oscila
En este abismo de horror.

¿Qué hacer en tal desventura?
¿Donde encontrar un asilo,
En cuyo seno tránquilo
Olvide tanta amargura?

Cuando el huracan domina
Con su ímpetu poderoso,
Doblega el árbol frondoso,
La flor i el boton inclina;

Mas, pasada su violencia
Se levantan mas hermosos;
Sonrien al sol, dichosos,
Bendiciendo su presencia;

I olvidan cuanto han sufrido
Gozando del rayo ardiente
De aquel astro refuljente
Que su lumbre ha difundido:

Seres se hallan en el mundo
Que cual ellos se agoviaron;
I tambien se reanimaron
Olvidando un mal profundo;

Que a los placeres renacen
I con lozana esperanza
Reviven a la confianza
Cual si la dicha encontrasen;

Pero yo, desventurada,
Suspiro por el olvido
I mi reposo perdido
No puede volverme nada:

Ai! todo aquello que un dia
Mi corazon estasiaba,
Cuanto a mi mente halagaba,
Dando a mi pecho alegria,

Solo me causa tormento;
Porque entre el tiempo pasado
I el presente desolado
Media un abismo sangriento:

Porque ahora desprecio el mundo;
I en la humanidad no creo:
Por do quiera ya no veo
Sino un desierto infecundo.

La violenta tempestad
Que devastando mi vida
Me arrojó cual ave herida,
A una yerta soledad,

En su raudo torbellino
Arrastró mis ilusiones;
I en estranjeras rejiones
Me entregó a fatal destino:

De allí contemplo, abismada,
Las injusticias humanas:
Afanes i luchas vanas
Solo alcanza la mirada;

I vaga mi pensamiento
En los recuerdos penosos
De tantos hechos odiosos
I de miserias sin cuento.

iOh Dios! la vida es un sueño,
Una pesadilla horrible?
¡Ser eterno, incomprensible,
Dadme un celestial beleño,

Que adormezca el sentimiento
De mi pecho dolorido
Dando reposo i olvido
Al cansado pensamiento!

A vos, imploro, Señor,
Desesperar ya me siento;
Dad alivio a mi tormento;
Os lo pído por favor.

En mi infortunio, oh mi Dios!
IHe sufrido demasiado
I de todos he dudado,
iNo quiero dudar de vos!


MERCEDES BELZU DE DORADO (1835) poetisa boliviana, se refería a sus versos de la siguiente manera:

"versos sin arte, sin pretension, tristes como mi vida, monótonos
como el sentimiento que me dominára; los escribí sin pensar en
que jamas fueran leidos i sin preocuparme de reglas que ignoraba "


ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº


viernes, marzo 30

Lágrimas de hielo

gritando!!!!

decisión calmada

un instante intenso

predice a una melodía

comienza la vida,

se desprende

una tormenta arpegiada.

la lira.

el mundo cambia

constantemente,

la gravedad

decide apartarse

empieza

a llover

una gota de hielo

se desliza por tu mejilla,

confesando el cielo

la existencia de

tus pupilas.

ojos delicados.

confundiendo

la brisa

con el tiempo,

emprende al mirada

hacia el sol

buscando respuestas

innovando detalles

ocultando el sentimiento

para revindicar

la palabra,

eterno.

despersonalización

la gota inunda

la vida del poeta

diluye sus sueños,

el color salado

y transparente

vuelve a congelarse

visiones en la arena,

contemplación.

brilla el mundo

y se deprimen

las notas

el sol radiante

inclina la cabeza

al sentir

las lágrimas

de cristal

gotear

en su vergüenza

precedido de días

agotado por años,

se llegan a fundir

un soplido liviano

transforma a ambos

en

acordes

vestidos de blanco.

siente el sol

tus lágrimas

en su lejanía.


a zilda
(gracias por la frase)


lunes, marzo 12

Promesa

Él podía estar seguro, la vitalidad de una palabra era suficiente, conjunción de vocales interrumpiendo en su silencio, gotas minúsculas deslizándose por la garganta, golpe de signos, cruce de miradas, correspondencia llena de invitación, imágenes de cielo, cometas centellantes, ira en una bandeja de vidrio, promesas de cristal, corrosión del alma, mientras esperaba sentado bajo la lluvia.

Su vida de espera golpeaba en la pared, impaciencia llevada a la práctica cotidiana de contar cenizas, respirando el veneno incendiario de un cuerpo ajeno. La noche tranquila ilumina el dolor extendido, miserables líneas de amor, la voz emite una melodía patética, provoca riza en los endemoniados, crea placer en las putas, orada los oídos de una santa imagen en encierro de madera. Extasiado no responde a nada, las risas y el llamado del día provocan nausea en su (mi) memoria.

Continua exhalando aire, humo negro obscurece las paredes.

Esperando, pacientemente, soportando el peso de los segundos, aguantando la respiración, respondiendo al cuerpo, ignorando los consejos de piedra, rasgando viento a la arena, llorando, postrado en la vereda, sangre violeta, mariposas en la escalera, vino sagrado derramado, consejos, irritación, ardor mental, palpitaciones arrítmicas, silencio, sonido, brillo, hematomas de tijeras, caminos cerrados, todo, una señal, hinchazón, amarillo, humo rojo, alimento desecho, manos en el vientre, opresión del pecho, sudor frío, masajes, el árbol gris, promesas, saliva, aire, el cielo.

Él se sentía seguro, insuficiente la vitalidad de las palabras, las vocales continúan en el silencio, veneno transparente desprendido en la garganta, signos dispersos, apartando miradas, correspondencia ausente de invitación, imágenes desde el infierno, cometas apagados, ira en una bandeja de sueños, castillos de cristal, despertar del alma, mientras se marcha con la lluvia.

lunes, marzo 5

Lyrics


todas las cosas que aprendió a ver
fragmentos de tiempo
contemplados
desde la perspectiva
desierta

desde siempre


continuando
el éxtasis
del cuerpo
siendo posible
el querer
derramar el pensamiento
en una gota salada
de tristeza

ser impreciso
¡ser!


el podía dejar de sentir,
era ajeno al tiempo

tomaba néctar
celeste que emanaba
de los
años cristalinos
y transparentes

ahora son hojas
de papel
en eterno lamento

espera inútil,
consigue mirar el
sol
siendo lluvia
y tormenta
se cuelga de la
rama del recuerdo
sin saber que flota
suavemente
mecido por el viento
consintiendo el sueño
abnegando su vida
a conseguir
el vino añil
gota a gota
en un lamento.

sueña
ser alguien


cuando
tiene
hambre
de
calor
cuando
descubre
el
sonido
del
silencio.

composición
de sentimientos
ajenos

ilusiones de un viaje


!a veces es tan difícil
a veces es mejor ser lo necesario¡

es preferible
volver a ser un simple
visitante del
firmamento
mientras él
me observe
en mi descanso

es pasivo
observador
del encierro
llamado universo.

imagino
de noche
su lamento.

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

I

dicen que murió en un día

en que el cielo

era azul como el de hoy día.

que no fue un día sin número;

que salieron diarios;

que lloraron algunos

y que ese día tiene nombre…!

que la sombra del tejado

en aquel día

llegaba en ese instante

al mismo sitio del balcón

que hoy día….

que la leche bullía

y que los niños

comían pan dorado!

¡qué raro que aquel día

no hubiese sido blanco sin pájaros ni dios….!

II

paredes silenciosas

amplias de su recuerdo!

luz del crepúsculo,

hora primera de su presencia….

ya dibujan sus pasos

lo senderos de nadie….

la tarde lleva luto;

los trigales se inclinan;

nostalgias amarillas

suben de los sepulcros

y se acerca la noche

con racimos de angustia….!

III

y se fue con la lluvia….

y se fue con el viento…..

y se fue con la luz!

….su espejo familiar

es pupila de muerto!

IV

el día esta nublado;

la luz en el visillo

en un poema de verlaine…

vístete con tu traje

de bruma…

me escuchas?

he tocado tus manos

no sé en qué lejano pensamiento.

tú vienes cuando llueve…

he visto tu sonriza

tras las gotas de lluvia…

el día es un poema de verlaine…

antonio ávila jiménez

Signo

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

jueves, febrero 22

El presente

Hoy no tengo


necesidad de escribir………..


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El barco ebrio

Al tiempo que bajaba por ríos impasibles,
Sentí que no me guiaban los hombres a la sirga:
Aullantes pieles rojas, tomándolos por blanco,
Los clavaron desnudos en postes de colores.

Portador de algodón inglés, trigo de Flandes,
Sin pena me tenían todos los tripulantes.
Cuando acabó aquel ruido a la par que mis hombres,
Me dejaron los Ríos marchar adonde quise.

Entre los chapoteos de la mar encrespada,
Yo, el invierno pasado, más sordo que el cerebro
De los niños… ¡bogaba! Penislas a la vela
Nunca experimentaron barullos más triunfantes.

La tempestad bendijo mi despertar marino.
Más ligero que un corcho bailé sobre las olas
(Eternas trajineras de víctimas las llaman),
¡Sin añorar, diez noches, a las bobas farolas!

Más dulce que manzanas agrillas para un niño,
Impregnó el agua verde mi cascarón de abeto
Y me lavó las manchas de tintorros y vómitos,
Dispersando el timón y el áncora de brazos.

Y desde entonces bogo inmerso en el Poema
De la mar, infundida de astros, lactescente,
Tragando verdes cielos por donde a veces baja,
Cuerpo arrobado y pálido, un muerto pensativo;

Donde, tiñendo súbitos azules, desvaríos
Y ritmos lentos bajo el rutilante día,
Más fuertes que el alcohol y más que nuestras liras,
¡Fermentan las amargas rojuras del amor!

Sé de cielos que rompen en rayos, y de trombas,
Resacas y corrientes; sé también del ocaso,
Del alba entusiasmada cual tribu de palomas,
¡He visto varias veces lo que ver cree el hombre!

¡Vi al sol poniente, sucio de místicos horrores,
Iluminando vastos coágulos violetas,
Y lejos, cual actrices de antiquísimos dramas,
Olas rodando al paso su temblor de postigos!

¡Soñé la verde noche de nieves deslumbradas,
Beso que asciende lento hasta los ojos mismos
Del mar, circulación de savias inauditas,
Y aviso azul y gualda de los cantantes fósforos!

¡He seguido por meses, como a piaras histéricas,
Embates de mareas contra los arrecifes,
Sin pensar que los pies de luz de las Marías
Domar pudieran morros asmáticos de Océanos!

¡Creánme que he tocado increíbles Floridas,
Donde ojos de pantera con piel de hombre a flores
Se mezclan! ¡Y arcos iris bajo el confín marino,
Tensados como bridas para glaucos rebaños!

¡He visto fermentar vastas marismas, nasas
En donde un Leviatán entre aulagas se pudre!
¡Avalanchas de aguas en medio de bonanzas,
Distancias que se abisman como las cataratas!

¡Soles de plata, heleros, alas de nácar, cielos
De brasa! ¡Horribles pecios engolfados en simas
Donde enormes serpientes, comidas por las chinches,
Con negro aroma caen desde torcidos árboles!

Quisiera haber mostrado a los niños doradas
De agua azul, esos peces de oro que salmodian.
–La espuma en flor meció mis salidas de rada
Y vientos inefables me alaron por instantes.

A veces, mártir harto de polos y de zonas,
La mar cuyo sollozo mi vaivén suavizaba,
Me subía, de amarillas ventosas, sus corolas
Brunas, y, cual mujer, de hinojos me quedaba...

Penisla que columpia en sus riberas guano
Y querellas de pájaros chillones de ojos rubios,
Yo navegaba, mientras por mis frágiles zunchos
¡Ahogados con sueño andaban para atrás!

Así, barco perdido entre pelo de ancones,
Lanzado por la tromba en el éter sin aves,
Yo, a quien acorazados o veleros del Hansa
No le hubieran salvado el casco ebrio de agua;

Libre, humeante, envuelto en brumazón violeta,
Yo, que horadaba el cielo rojizo como un muro
Que sostiene, jalea exquisita gustada
Por el poeta, líquenes de sol, muermos de azur;

Que corría empañado de lúnulas eléctricas,
Loca tabla escoltada por negros hipocampos,
Cuando julio derrumba, a grandes garrotazos,
Cielos ultramarinos en ardientes embudos;

Que temblaba al oír, gimiendo en lontananza,
Los Behemots en celo y los densos Maelstroms,
Hilandero perpetuo de quietudes azules,
¡La Europa de los viejos parapetos, yo añoro!

¡He visto siderales archipiélagos, islas
Cuyo cielo en delirio se abre al bogavante!
–¿Son noches abisales en que exiliado duermes,
Oh tú, Vigor futuro, millón de aves áureas?–

¡Cierto: mucho he llorado! El alba es dolorosa.
Toda luna es terrible, y todo sol, amargo.
El agrio amor me hinchó de embriagantes torpores:
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me hunda en la mar!

Si algún agua de Europa deseo, ésa es la charca
Helada y negra donde en tardes perfumadas
Un niño encuclillado, hondo en tristezas, suelta
Un barquito muy frágil, mariposa de mayo...

No puedo, marejada, inmerso en tu apatía,
Escoltar ya el aguaje del barco algodonero,
Ni traspasar orgullos de banderas y grímpolas,
Ni nadar a la vista atroz de los pontones.

"Soneto de las Vocales"

A negra, E blanca, Y roja, U verde, O azul: vocales,

algún día diré vuestro origen secreto;

A, negro corsé velludo de moscas relucientes

que se agitan en torno de fetideces crueles,

golfos de sombra; E, candor de nieblas y de tiendas,

lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;

I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos

en cóleras terribles o embriagueces sensuales;

U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos,

paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas

que la alquimia imprimió en las frentes profundas;

O supremo clarín de estridencias extrañas,

silencio atravesado de Angeles y de Mundos;

O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos!

J. N. Arthur RIMBAUD
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miércoles, febrero 14

En demasía opuesta a mi alcance

Opuesta a mi alcance, contemplo con pleitesía un cielo intenso teñido del néctar dulce que brota de la vida, las nubes giran despacio configurando una imagen siniestra, figura macabra desvanecida en un instante dejando contornos agraciados y llenos de espirales, ¡Oh! magníficos instrumentos de la dicha, caminan ligeros sin tener prisa por morir, alrededor suyo empieza a teñirse de rojo el firmamento, el sol desprende parte de su ser para confundirse con la imagen repleta de brillo.

Mis ojos intentan comprender lo que sucede, sin embargo deciden nublar mi visión. Tengo frente a mí la ausencia plena de colores y/o diademas sonoras, la mirada intenta sin éxito dirigir mis pasos hacia un abismo, la delgada pared del tiempo espera por mis huesos para que formen un rizo en el fondo del barranco sintético.

Flotar esta permitido cuando se cruza la línea de la locura, coleccionar recuerdos parece necesario, urgente es la necesidad de volver a sentir la danza de colores que crece sobre el horizonte; la luz que habita en mis ojos se alarga mas allá de mis ideas, ahora es parte de una nube que colisiona con la canción improvisada por las risas de los días que ven nacer en la penumbra su momento de reposo; corrigiendo constantemente la postura flotan en completa libertad mis recuerdos, mi memoria y el porvenir que quiero diseñar. Inundan mis líneas gotas de lluvia recién formada, tonos amarillos y rojizos empiezan a confundirse con mi cuerpo, convierten mi sangre en el alimento del cielo creando en el firmamento un ocaso perfecto, tiñendo la tierra de colores intensos, vida extendida hasta las profundidades de los mares, las cavernas adquieren un poco de ese aliento, en sus entrañas crecen ríos luminosos que consiguen alargar la vida hasta esos rincones ajenos al silencio.

El ser fuente de vida es una idea que traspasa las nubes en que estoy disuelto, ser portador de la belleza del mundo configura en mi mente una nueva forma de contemplar el mundo, del universo y hasta de mi propio ser, la vida es demasiado intensa para ser en esencia parte de mi cuerpo.

El recorrido de este razonamiento empieza a desprender los signos de iluminación en mi ser, sin dolor aparente se alejan en silencio los tintes amarillo intenso y rojo ardiente que sentía en el cielo. Mientras el sol escondía su imagen ante la presencia de mi mirada despierta.

Se tiñen de gris las horas tranquilas, el color de la tierra se confunde en mis manos cuando empiezo a despertar, acompañado del sonido de mi corazón en latido lento abro los ojos para ser testigo de la llegada de la noche clara y tranquila.

lunes, febrero 5

Sin preguntas

























Simplemente me parece extraño el comenzar de los días, extraña a la vista todas las ideas que pretendemos concebir y porque no decirlo que queremos entender.

se puede entender que exista

entre las olas nocturnas una estrella

se puede condensar en algunos días

la idea que consume el cielo

puede existir un solo latido en el transcurso del día,

es condescendiente el brillo de una mirada con el vacío de un iris

no es concebible.


Las ideas mezcladas no me resultan nada difícil de asimilar, es más me parece que es necesaria su presencia para poder seguir respirando sin pretender ser alguien que merezca un aplauso en el teatro.

como puede cambiar

de curso una palabra

puede ser sencillo,

indescifrable de explicar lo que se esconde

pretender existir


cuando las palabras no encuentran el momento

exacto para describir

solo se puede contemplar el firmamento teñido de azul en una marea roja.

principio

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CANTO A MI MISMO (fragmento)

Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;
nunca he sido medido y no seré medido jamás.
El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).
Mis signos son un capote contra la lluvia,
fuertes zapatos y un bastón cortado en el bosque,
en mi silla no sestean los amigos,
No tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,
No llevo a ningún hombre a una mesa puesta,
a la biblioteca, a la bolsa, pero a cada uno de vosotros,
hombre o mujer, lo llevo a una cumbre.

Mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,
Mi derecha señala los continentes y el gran camino.

Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,
eres tú quien debe andarlo.

No queda lejos, está a tu alcance,
Quizá estabas en él desde que naciste y no lo has sabido,
Quizá esté en todas partes, en mar y en tierra.

Échate tus prendas al hombro, hijo mío, y yo traeré las mías y
apresurémonos;
Ciudades prodigiosas y naciones libres nos saldrán al paso.
Si te cansas, dame las dos cargas y apoya tu mano en mi
cadera,
Y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio,
Porque ya emprendida la marcha nunca descansaremos.

Esta mañana, antes del alba,
subí a una colina para mirar el cielo poblado,
Y le dije a mi alma: Cuando abarquemos esos mundos, y el
conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y
satisfechos?
Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos
el camino.
Tú también me interrogas y yo te escucho,
Contesto que no puedo contestar, tú mismo debes encontrar la
respuesta.

Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,
Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso
con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.

Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
Ahora te quito la venda de los ojos,
Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu
vida.

Demasiado tiempo has vadeado, asido a una tabla en la orilla,
Ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que
reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el
agua con tus cabellos.


Walt Whitman.

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