lunes, octubre 1

Existir!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

hoy quise escribir la sentencia de un caminate, la pasión diluida en agua en claro argumento vacío a mi favor, hoy espere sentado mientras la luna giraba en mis pupilas lluvia de nubes desgarradas.

hoy quise ser alguien diferente al ancestro inmovil vigilante del rocio
espere demaciado el alba marcada en cenizas de cielo
fui alguien.
gotas musicales infalibles amantes de medio día

detestan el ritmo de su cadencia amarga,
crean un arpegio golpeando lirios encadenados

(la noche
me necesita.)

domingo, septiembre 30

siendo alguien

III
el vergantín
pasivo
cruje
en la bruma
del silencio...

gotean estelas
en
la frente.

Observante
asustado por
el manto de lluvia
blanquecino

un lamento...

mi vida.

martes, agosto 21

Correspondiendo a la triste identificación del silencio.

despacio...
identifica tus errores
comprende el silencio que habita en ellos, la manera de flotar en los dedos. girando de noche en la nube del sueño.
golpes de humo en las pupilas, ajetreados trajes en el sótano. la vida.
encontrar la manera de esperar.....
sin sorpresas....

gotean las imagenes.cascada rutilante danzante solitario
así se describe el ritmo del silencio

El claro de Luna ilumina mi cadáver, elevando sonido de dicha!
letras desprendidas en un anhelo
olvidadas por el día.
si fuera preciso podría gritar
derramar cristalinas melodías
compuestas al final
de la lluvia.
un arpegio
presagia
....la agonía.


DESPEDIDA

...el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.

Ezra Pound

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta:
Los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto -

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.

EL LENGUAJE DEL CIELO

El cielo habla un lenguaje gris,
y callan la grave voz del vino,
la leve voz del té.
Los espejos se fatigan
de repetir el nombre de las cosas.
No dicen nada. No dicen: "un visitante",
"las moscas", "el libro sobre la mesa".
No dicen nada los espejos.

Canción cantada para que nadie la oiga
es la esperanza de que esto cambie.
Niños que se acercan al ataúd del amigo muerto,
paso de ratas frente a la estufa en silencio,
el halo de humo pobre que hace rey al tejado,
o todo lo que desaparece de pronto
como el plateado salto del salmón sobre el río.

Una ráfaga apaga los ciruelos,
dispersa las cenizas de sus follajes,
arruga la vacía faz de las glicinas.
Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar.
Los jóvenes no pueden volver a casa
porque ningún padre los espera
y el amor no tiene lecho donde yacer.
El reloj murmura que es preciso dormir,
olvidar la luz de este día
que no era sino la noche sonámbula,
las manos de los pobres
a quienes no dimos nada.
"Hay que dormir", murmura el reloj.
Y el sueño es la paletada de tierra que lo acalla.

Jorge Teillier


jueves, julio 12

Sin fuerza


no
puedo
detener
la marea
que escapa
un instante
y roza
suavemente
con la contemplación
inútil.

domingo, junio 24

II

II
Golpea!
la marea
navega
en bocanadas
de humo,
gira
por la conciencia
de un perverso
libro
de hojas
muertas.


----------------------------
"es posible
la existencia
de mayores
palabras,
sueños
frágiles
desprendidos."

Estupideces ¡¡¡¡

para eso
gastan la poesía.


No entiendo¿


cual es la plegaria
en la vida
solo quedan
las palabras
como recurso.


...................continua.
----------------------------
La décima elegía
Que un día, a la salida de esta visión feroz, eleve yo
mi canto de júbilo y gloria hasta los ángeles, que asentirán. 
Que de los claros martillazos (20) del corazón, ninguno 
golpee mal en cuerdas flojas, dudosas o que se rompan. 
Que mi rostro fluido me haga más resplandeciente: 
que el llanto imperceptible florezca. Oh, entonces, cómo 
me serán queridas ustedes, noches de aflicción. 
Cómo no me arrodillé más ante ustedes, hermanas 
inconsolables, para recibirlas; cómo no me abandoné
a mí mismo, más suelto todavía, en su suelto cabello. 
Nosotros, derrochadores de dolores. Cómo por anticipado
los divisamos en la triste duración: por si tal vez 
tienen final. Pero ellos son, desde luego, nuestro 
follaje de invierno, nuestro oscuro verde perenne, 
-uno de los tiempos del año secreto, no sólo tiempo-; 
son lugar, asentamiento, lecho, suelo, domicilio.
Por cierto, ay, qué extrañas son las callejuelas 
de la Ciudad del Dolor, donde en el falso silencio,
fuerte, hecho de gritería, lo que ha sido vertido 
del molde del vacío alardea: el dorado estrépito, 
el monumento estallante. Oh, cómo un ángel 
les aniquilaría, sin dejar rastro, el mercado 
de consuelos, al que la iglesia rodea, la que compraron 
prefabricada: limpia, cerrada y desengañada como 
una oficina de correos en domingo. Fuera, en cambio, cómo 
se encrespan las orillas de la feria. ¡Columpios 
de la libertad! ¡Buzos y malabaristas del afán! 
Y el tiro al blanco de la felicidad acicalada, 
con figuritas, donde los blancos se tambalean 
como de hojalata cuando son alcanzados por un tirador 
más atinado. Del aplauso hacia el azar, sigue él, 
a traspiés; pues se anuncian puestos de todo tipo 
de curiosidades, tocan al tambor y chillan. Pero hay
para los adultos algo más especial que ver: cómo 
se multiplica el dinero, anatómicamente, no sólo 
por diversión: el órgano genital del dinero, todo, 
el conjunto, el procedimiento, esto instruye y hace 
fértil... 
...Oh, pero ahí junto, afuera, detrás de 
las últimas palizadas, tapizadas de anuncios 
de "Sin Muerte", de esa amarga cerveza, que parece dulce 
a sus bebedores, siempre y cuando mastiquen con ella 
diversiones frescas..., exactamente a espaldas 
de las palizadas, exactamente detrás, está lo real.
Los niños juegan, los amantes se toman uno al otro, 
apartados, con seriedad, en la pobre hierba, y los perros 
tienen la naturaleza. El muchacho es atraído más allá; 
quizás ama a una joven Lamentación... Tras ella va 
por praderas. Ella dice: -Lejos. Vivimos allá afuera. 
-¿Dónde? Y el muchacho sigue. Ella lo conmueve con su 
actitud. El hombro, el cuello... quizás ella es de noble 
origen. Pero la deja, se da la vuelta, mira en torno, 
hace una seña... ¿Qué se ha de hacer? Ella es una 
Lamentación.
Sólo los muertos jóvenes, en la primera condición 
de serenidad atemporal, la deshabituación, la siguen 
con amor. Ella aguarda a las chicas y se hace amiga 
de ellas. Silenciosamente les muestra lo que lleva 
consigo. Perlas de dolor y los finos velos 
de la tolerancia. Con los muchachos camina
en silencio.
Pero ahí, donde viven, en el valle, una Lamentación,
una de las más ancianas, se encarga del muchacho, cuando 
él pregunta: -Nosotras éramos, dice ella, una 
gran familia, nosotras, las lamentaciones. Los padres 
trabajaban en la minería, ahí en la gran montaña: 
entre los hombres, a veces encuentras un pedazo 
de dolor original, pulimentado, o lascas de ira 
petrificada del viejo volcán. Sí, esto venía de ahí. 
Alguna vez fuimos ricas.
Y ella lo conduce ligeramente a través del amplio paisaje 
de las lamentaciones, le muestra las columnas 
de los templos y las ruinas de los castillos, desde donde 
antiguamente, los príncipes de las lamentaciones 
con sabiduría gobernaban el país. Le muestra los altos 
árboles de las lágrimas y los campos de la florida 
melancolía. (Los vivos sólo la conocen como follaje 
tierno.) Le muestra los animales del duelo, paciendo, 
y a veces, un pájaro se espanta, y traza en el espacio, 
volando bajo, frente a ellos, de través, al ras 
de su mirada, la imagen escrita de su grito solitario. 
Al atardecer lo lleva a las tumbas de los ancianos 
de la familia de las lamentaciones, las sibilas 
y los señores del consejo. Pero se acerca la noche, 
así que caminan más quedo, y pronto se levanta, lleno 
de luna, el monumento funerario, que vela sobre todas 
las cosas. Es hermano de aquélla del Nilo, la sublime 
esfinge: rostro de la cámara callada. Y se asombran ante 
la cabeza coronada, que para siempre, silenciosamente, 
ha puesto el rostro de los hombres sobre la balanza de las 
estrellas.
Los ojos del muchacho no la aprehenden, todavía 
en el vértigo de la muerte temprana. Pero la mirada 
de la esfinge, desde detrás del borde del pschent, (21)
espanta al búho. (22) Y rozándola en lento frotamiento 
a lo largo de la mejilla, la de redondez más madura, 
el búho dibuja suavemente en su nuevo oído de muerto, 
sobre una hoja doble, abierta, el contorno 
indescriptible.
Y más arriba, las estrellas. Nuevas. Las estrellas
del país del dolor. Lentamente las nombra la Lamentación:
"Mira, aquí: el Jinete, el Bastón, y a la constelación
más llena la llaman: Corona de Frutos. Luego, más allá,
hacia el polo: Cuna, Camino, el Libro Ardiente, Títere,
Ventana. Pero en el cielo del sur, pura como en la palma
de una mano bendita, la clara M resplandeciente,
que significa las Madres...
Pero el muerto debe avanzar, y en silencio la anciana 
Lamentación lo lleva hasta el barranco
donde resplandece la luna: 
la Fuente de la Alegría. Con veneración
ella la nombra, dice: "Entre los hombres
es una corriente que arrastra".
Están al pie de la montaña
y ahí ella lo abraza, llorando.
Sube él, solitario, hacia los montes del dolor original.
Y ni siquiera una vez su paso resuena desde el destino mudo.
Pero si despertaran en nosotros un símbolo, ellos,
los interminablemente muertos, mira, señalarían quizás
los amentos (23) de los avellanos vacíos, colgantes, 
o pensarían en la lluvia, que cae sobre el suelo oscuro en 
primavera.
Y nosotros, que pensamos en la dicha creciente,
sentiríamos la emoción
que casi nos consterna
cuando algo dichoso cae.
 

(20) En el piano, el sonido se produce por mazos que golpean en cuerdas.

(21) La doble corona de los faraones, que representaba la unión del sur y del norte, del alto y del bajo Egipto; la llevó también la esfinge de Gizeh (actualmente, sólo conserva un fragmento).

(22) Anécdota autobiográfica, recogida en una carta a Magda Hattinberg (1 de febrero de 1914), sobre el viaje de Rilke a Egipto a finales de 1910, en el cual creyó escuchar cómo un búho, con el sonido de su vuelo, dibujaba la mejilla de la esfinge: "Detrás del saliente del gorro real que lleva la esfinge en la cabeza, salió volando un búho, y lentamente, con un sonido que se oía de modo indescriptible en la limpia profundidad de la noche, con su suave vuelo fue rozando su rostro: y en aquel momento, en mi oído, que por el hecho de haber estado horas y horas en el silencio de la noche había adquirido una agudeza muy especial, surgió el dibujo del perfil de aquella mejilla, como por un milagro."Sin embargo, Rilke escribió a Muzot sobre la imaginería egipcia de esta elegía, que "el país de las lamentaciones, por el que la anciana Lamentación guía al joven muerto, no debe identificarse con Egipto, sino verse como sólo una especie de reflejo del país del Nilo en la claridad de desierto de la conciencia del muerto."

Rainer María Rilke

“Las Elegías de Duino”



sábado, junio 2

Adagio

I

No!

sigues golpeando
las cuerdas vencidas
agitando
la melancolía


Adelante!
termina
los males
en silencio

Grita!
de día
predicando
un suspiro

Calla!
tu voz
nunca
me dará
calma

el día.....

lunes, mayo 7

Iluminaciones


Al momento de crear un blog personal,

el ordenador me preguntó
por un nombre para el sitio
dude un momento
y escribí "Iluminaciones"
sin recordar
que ese titulo
corresponde a un poemario
de Rimbaud editado por Verlaine.
A continuación una nota
sobre el título
de ese libro.


Como ya sabemos, Verlaine fue el primero que habló de Illuminations, en su carta a Charles de Sévry. Allí explicaba que el título era una palabra inglesa que significaba «grabados coloreados», y que el propio Rimbaud había añadido, a guisa de subtítulo, la mención «Painted Plates».

V erlaine jamás aportó ninguna prueba fehaciente de 10 que decía. Y, a falta de demostración, los eruditos se lavan las manos.

Da 10 mismo. El título es bueno y se ajusta al contenido del libro, en muchos de cuyos poemas detectamos, en efecto, la intención de escribir pequeñas ilustraciones de cosas vistas con ojos singulares y tampoco hay grandes motivos para descartar la posibilidad de que Rimbaud, en sus tiempos con Verlaine, tuviese escrito o estuviese escribiendo un libro de poemas que se fuese a llamar Illuminations. La tradición, por otra parte, impone su peso, y no voy a ser yo, ahora quien invente una nueva manera de denominar este conjunto de obritas en prosa.

Se discute, también, el acierto en la elección de la palabra inglesa. Según Antoine Adam, el varias veces mencionado editor de Rimbaud en la Bibliotheque de la Pléiade, «los historiadores ingleses... sostienen que illuminations no puede tener ese sentido (el de grabados coloreados»>. Muy cortos historiadores deben de ser esos, porque la sexta acepción de 'illumination' en el Oxford English Dictionary reza así: «El embellecimiento o decoración de una letra o de un escrito con colores brillantes o luminosos, el empleo de oro y plata, la añadidura de tracería elaborada o de ilustraciones en miniatura, etc. ...En plural, los diseños, miniaturas y demás elementos que se emplearon en tal decoración>. No es exactamente la definición que da Verlaine, pero el parecido basta y sobra a efectos literarios: la palabra pertenece al arte de iluminar textos.

Problemas distintos se plantean a la hora de traducir el título. Lo ortodoxo, tratándose de una palabra inglesa que encabeza un texto francés, sería dejarlo tal cual: Illuminations. Además, está el hecho de que 'iluminaciones', en castellano, no tiene el significado decorativo del vocablo inglés. En todo caso (tercera acepción del Diccionario de la Academia), puede significar «especie de pintura al temple, que de ordinario se ejecuta en vitela o papel terso». Bastante pedestre.

Pero mi opinión, aun ponderada por el dictado de Academia, tiene a estas alturas bastante poco peso. Este libro, en castellano, se llama Iluminaciones, porque así lo llaman todos los que conocen la obra de Rimbaud. Para colmo, la mayoría de los hispanohablantes con tendencias cultas entienden por 'iluminación' una especie de acceso de gracia artística por el cual, culminado el rito de aprendizaje o iniciación, una persona adquiere conocimientos especiales acerca de la realidad de una cosa o fenómeno. A esta acepción, tan simbolista, tendrá que rendirse la Academia más tarde o más temprano.

En resumidas cuentas, poco importa que Rimbaud pensara en grabados coloreados y el lector hispano se salga por visiones espirituales. También Iluminaciones es buen título. Aceptémoslo.

Ramón Buenaventura “Arthur Rimbaud”